La Biblia es la palabra de Dios
La Biblia es realmente la Palabra de Dios, debemos apreciarla,
estudiarla, obedecerla y finalmente confiar en ella. Siendo la Biblia la
Palabra de Dios, entonces, rechazarla es rechazar a Dios mismo.
El hecho de que Dios nos dio la Biblia, es una evidencia e
ilustración de Su amor por nosotros. El término “revelación” simplemente
significa que Dios comunicó a la humanidad cómo es El y cómo podemos
tener una correcta relación con El. Estas son cosas que no podríamos
haber conocido si Dios divinamente, no nos lo hubiera revelado por medio
de la Biblia. Aunque la revelación de Dios mismo en la Biblia fue dada
progresivamente por sobre los 1500 años aproximadamente, siempre ha
contenido cualquier cosa que el hombre ha necesitado para conocer acerca
de Dios, a fin de tener una correcta relación con El. Si la Biblia es
realmente la Palabra de Dios, entonces esta es la última autoridad para
todos los asuntos de fe, práctica religiosa y moral.
La pregunta que debemos hacernos es, ¿cómo podemos saber que la
Biblia es la Palabra de Dios y no solamente un buen libro? ¿Qué es
excepcional acerca de la Biblia que se destaca de todos los otros libros
religiosos alguna vez escritos? ¿Hay alguna evidencia de que la Biblia
es realmente la Palabra de Dios? Este es el tipo de preguntas que deben
ser consideradas si vamos a examinar seriamente la demanda bíblica de
que la Biblia es la Palabra misma de Dios, divinamente inspirada, y
totalmente suficiente para todos estos asuntos de fe y práctica.
No puede haber duda acerca del hecho de que la Biblia demanda ser la
Palabra misma de Dios. Esto se lo ve claramente en versículos como 2 de
Timoteo 3:15-17, el cual dice, “…y que desde las niñez has sabido las
Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación
por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por
Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir
en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente
preparado para toda buena obra.”
A fin de contestar estas preguntas, debemos mirar tanto a las
evidencias internas, como a las externas, que muestran que la Biblia en
realidad es la Palabra de Dios. Las evidencias internas son aquellas
cosas internas de la Biblia misma, que testifican de su origen divino.
Una de las primeras evidencias internas, de que la Biblia es en realidad
la Palabra de Dios, se la ve en su unidad. Aún cuando en realidad son
sesenta y seis libros individuales, escritos en tres continentes, en
tres diferentes idiomas, en un período aproximado de sobre los 1,500
años, por más de 40 autores (que vinieron de muchos caminos diversos),
la Biblia permanece como un libro unificado de principio a fin, sin
contradicción. Esta unidad es única a diferencia de los otros libros, y
es una evidencia del origen divino de las palabras, mientras Dios movió a
los hombres de tal manera, que registraron Sus palabras mismas.
Otra de las evidencias internas que indican que la Biblia es
realmente la Palabra de Dios se la ve en las profecías detalladas,
contenidas en el interior de sus páginas. La Biblia contiene cientos de
profecías detalladas, referentes al futuro de naciones particulares
incluyendo Israel, al futuro de ciertas ciudades, al futuro de la
humanidad, y a la venida de Uno que sería el Mesías, el Salvador de no
solamente Israel, sino de todo el que creyera en El. A diferencia de las
profecías encontradas en otros libros religiosos o aquellas dadas por
Nostradamus, las profecías bíblicas son extremadamente detalladas y
nunca han dejado de hacerse realidad. Sólo en el Antiguo Testamento, hay
sobre trescientas profecías referentes a Jesucristo. No solamente que
fue profetizado dónde nacería y de qué familia vendría, sino también
cómo moriría y que resucitaría al tercer día. Simplemente no hay un
camino lógico para explicar las profecías cumplidas en la Biblia sino
por origen divino. No hay otro libro religioso con el alcance o tipo de
profecía de predicción que tiene la Biblia.
Una tercera evidencia interna del origen divino de la Biblia se ve
en su autoridad y poder únicos. Mientras esta evidencia es más subjetiva
que las dos primeras evidencias internas, ésta no es un testimonio
menos poderoso del origen divino de la Biblia. A diferencia de cualquier
otro libro alguna vez escrito, la Biblia tiene una autoridad única.
Esta autoridad y poder son mejor vistos de manera que innumerables vidas
han sido transformadas al leer la Biblia. Los adictos a las drogas han
sido curados gracias a ella, homosexuales han sido liberados por ella,
abandonados y haraganes han sido transformados por ella, criminales
empedernidos, reformados por ella, pecadores son reprendidos por ella, y
el odio se ha convertido en amor al leerla. La Biblia posee un poder
dinámico y transformador que es posible solamente a causa de la
verdadera Palabra de Dios.
Además de la evidencia interna de que la Biblia es en realidad la
Palabra de Dios, también hay evidencias externas que indican que la
Biblia es en realidad la Palabra de Dios. Una de aquellas evidencias es
la historicidad de la Biblia. Ya que la Biblia detalla eventos
históricos, su veracidad y precisión son sujetos de verificación como
cualquier otra documentación histórica. A través de evidencias
arqueológicas y otros documentos escritos, las descripciones históricas
de la Biblia han sido probadas una y otra vez, para que sea exacta y
verdadera. De hecho, toda la evidencia arqueológica y manuscrita que
apoyan a la Biblia, hacen de ésta el mejor libro documentado del mundo
antiguo. El hecho de que la Biblia registra con exactitud y verdad
eventos históricamente verificables, es una gran indicación de su
veracidad al tratar con temas religiosos y doctrinas, y ayuda a
corroborar su demanda de que ésta es, la Palabra de Dios misma
Otra evidencia externa de que la Biblia es realmente la Palabra de
Dios es la integridad de los autores humanos. Como mencioné antes, Dios
usó al hombre desde muchos caminos diversos para registrar Sus Palabras
para nosotros. Al estudiar las vidas de estos hombres, no hay una buena
razón para creer que ellos no fueron hombres honestos y sinceros. Al
examinar sus vidas y el hecho de que estuvieron dispuestos a morir (a
menudo muertes atroces) por lo que creían, rápidamente se vuelve claro
que estos hombres ordinarios, no obstante honestos, realmente creyeron
que Dios les había hablado. Los hombres que escribieron el Nuevo
Testamento y muchos otros cientos de creyentes (1 Corintios 15:6)
conocían la verdad de su mensaje porque habían visto y pasado tiempo con
Jesucristo luego de que resucitó de los muertos. La transformación de
ver al Cristo resucitado tuvo un impacto tremendo sobre estos hombres.
Ellos pasaron de esconderse por el temor, a estar dispuestos a morir por
el mensaje que Dios les había revelado. Sus vidas y muertes testifican
el hecho de que la Biblia realmente es la Palabra de Dios.
Una evidencia externa final de que la Biblia realmente es la Palabra
de Dios es la indestructibilidad de la Biblia. A causa de su
importancia y su demanda de ser la Palabra misma de Dios, la Biblia ha
sufrido más ataques agresivos e intentos de destruirla que cualquier
otro libro en la historia. Desde los Emperadores Romanos de la
antigüedad como Diocleciano, a través de los dictadores comunistas y los
ateos y agnósticos de los días modernos, la Biblia ha resistido y
sobrevivido a todos sus agresores, y todavía es el libro más ampliamente
publicado en el mundo hoy.
A través del tiempo, los escépticos han considerado a la Biblia como
mitológica, pero la arqueología la ha establecido como histórica. Los
oponentes han atacado su enseñanza como primitiva y anticuada, pero sus
conceptos morales y legales, y enseñanzas, han tenido una influencia
positiva en sociedades y culturas en todo el mundo. Continúa siendo
atacada por la ciencia, la psicología y los movimientos políticos, no
obstante permanece tan veraz y relevante hoy, al igual que desde cuando
fue escrita. Este es un libro que ha transformado innumerables vidas y
culturas a través de los últimos dos mil años. Por mucho que sus
oponentes traten de atacar, destruir o desacreditarla, la Biblia
permanece tan fuerte, tan real, y tan relevante como lo fue antes, aún
después de los ataques. La precisión con la que ha sido preservada a
pesar de cada intento de alterarla, atacarla o destruirla, es un claro
testimonio del hecho de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios.
No debería sorprendernos que por muy atacada que sea la Biblia, ésta
siempre aparece igual y ha salido ilesa. Después de todo, Jesús dijo,
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Marcos
13:31). Después de mirar la evidencia, uno puede decir sin duda que “Sí,
la Biblia es realmente la Palabra de Dios.”
La Biblia es realmente la Palabra de Dios, debemos apreciarla,
estudiarla, obedecerla y finalmente confiar en ella. Siendo la Biblia la
Palabra de Dios, entonces, rechazarla es rechazar a Dios mismo.
El hecho de que Dios nos dio la Biblia, es una evidencia e ilustración de Su amor por nosotros. El término “revelación” simplemente significa que Dios comunicó a la humanidad cómo es El y cómo podemos tener una correcta relación con El. Estas son cosas que no podríamos haber conocido si Dios divinamente, no nos lo hubiera revelado por medio de la Biblia. Aunque la revelación de Dios mismo en la Biblia fue dada progresivamente por sobre los 1500 años aproximadamente, siempre ha contenido cualquier cosa que el hombre ha necesitado para conocer acerca de Dios, a fin de tener una correcta relación con El. Si la Biblia es realmente la Palabra de Dios, entonces esta es la última autoridad para todos los asuntos de fe, práctica religiosa y moral.
La pregunta que debemos hacernos es, ¿cómo podemos saber que la Biblia es la Palabra de Dios y no solamente un buen libro? ¿Qué es excepcional acerca de la Biblia que se destaca de todos los otros libros religiosos alguna vez escritos? ¿Hay alguna evidencia de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios? Este es el tipo de preguntas que deben ser consideradas si vamos a examinar seriamente la demanda bíblica de que la Biblia es la Palabra misma de Dios, divinamente inspirada, y totalmente suficiente para todos estos asuntos de fe y práctica.
No puede haber duda acerca del hecho de que la Biblia demanda ser la Palabra misma de Dios. Esto se lo ve claramente en versículos como 2 de Timoteo 3:15-17, el cual dice, “…y que desde las niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”
A fin de contestar estas preguntas, debemos mirar tanto a las evidencias internas, como a las externas, que muestran que la Biblia en realidad es la Palabra de Dios. Las evidencias internas son aquellas cosas internas de la Biblia misma, que testifican de su origen divino. Una de las primeras evidencias internas, de que la Biblia es en realidad la Palabra de Dios, se la ve en su unidad. Aún cuando en realidad son sesenta y seis libros individuales, escritos en tres continentes, en tres diferentes idiomas, en un período aproximado de sobre los 1,500 años, por más de 40 autores (que vinieron de muchos caminos diversos), la Biblia permanece como un libro unificado de principio a fin, sin contradicción. Esta unidad es única a diferencia de los otros libros, y es una evidencia del origen divino de las palabras, mientras Dios movió a los hombres de tal manera, que registraron Sus palabras mismas.
Otra de las evidencias internas que indican que la Biblia es realmente la Palabra de Dios se la ve en las profecías detalladas, contenidas en el interior de sus páginas. La Biblia contiene cientos de profecías detalladas, referentes al futuro de naciones particulares incluyendo Israel, al futuro de ciertas ciudades, al futuro de la humanidad, y a la venida de Uno que sería el Mesías, el Salvador de no solamente Israel, sino de todo el que creyera en El. A diferencia de las profecías encontradas en otros libros religiosos o aquellas dadas por Nostradamus, las profecías bíblicas son extremadamente detalladas y nunca han dejado de hacerse realidad. Sólo en el Antiguo Testamento, hay sobre trescientas profecías referentes a Jesucristo. No solamente que fue profetizado dónde nacería y de qué familia vendría, sino también cómo moriría y que resucitaría al tercer día. Simplemente no hay un camino lógico para explicar las profecías cumplidas en la Biblia sino por origen divino. No hay otro libro religioso con el alcance o tipo de profecía de predicción que tiene la Biblia.
Una tercera evidencia interna del origen divino de la Biblia se ve en su autoridad y poder únicos. Mientras esta evidencia es más subjetiva que las dos primeras evidencias internas, ésta no es un testimonio menos poderoso del origen divino de la Biblia. A diferencia de cualquier otro libro alguna vez escrito, la Biblia tiene una autoridad única. Esta autoridad y poder son mejor vistos de manera que innumerables vidas han sido transformadas al leer la Biblia. Los adictos a las drogas han sido curados gracias a ella, homosexuales han sido liberados por ella, abandonados y haraganes han sido transformados por ella, criminales empedernidos, reformados por ella, pecadores son reprendidos por ella, y el odio se ha convertido en amor al leerla. La Biblia posee un poder dinámico y transformador que es posible solamente a causa de la verdadera Palabra de Dios.
Además de la evidencia interna de que la Biblia es en realidad la Palabra de Dios, también hay evidencias externas que indican que la Biblia es en realidad la Palabra de Dios. Una de aquellas evidencias es la historicidad de la Biblia. Ya que la Biblia detalla eventos históricos, su veracidad y precisión son sujetos de verificación como cualquier otra documentación histórica. A través de evidencias arqueológicas y otros documentos escritos, las descripciones históricas de la Biblia han sido probadas una y otra vez, para que sea exacta y verdadera. De hecho, toda la evidencia arqueológica y manuscrita que apoyan a la Biblia, hacen de ésta el mejor libro documentado del mundo antiguo. El hecho de que la Biblia registra con exactitud y verdad eventos históricamente verificables, es una gran indicación de su veracidad al tratar con temas religiosos y doctrinas, y ayuda a corroborar su demanda de que ésta es, la Palabra de Dios misma
Otra evidencia externa de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios es la integridad de los autores humanos. Como mencioné antes, Dios usó al hombre desde muchos caminos diversos para registrar Sus Palabras para nosotros. Al estudiar las vidas de estos hombres, no hay una buena razón para creer que ellos no fueron hombres honestos y sinceros. Al examinar sus vidas y el hecho de que estuvieron dispuestos a morir (a menudo muertes atroces) por lo que creían, rápidamente se vuelve claro que estos hombres ordinarios, no obstante honestos, realmente creyeron que Dios les había hablado. Los hombres que escribieron el Nuevo Testamento y muchos otros cientos de creyentes (1 Corintios 15:6) conocían la verdad de su mensaje porque habían visto y pasado tiempo con Jesucristo luego de que resucitó de los muertos. La transformación de ver al Cristo resucitado tuvo un impacto tremendo sobre estos hombres. Ellos pasaron de esconderse por el temor, a estar dispuestos a morir por el mensaje que Dios les había revelado. Sus vidas y muertes testifican el hecho de que la Biblia realmente es la Palabra de Dios.
Una evidencia externa final de que la Biblia realmente es la Palabra de Dios es la indestructibilidad de la Biblia. A causa de su importancia y su demanda de ser la Palabra misma de Dios, la Biblia ha sufrido más ataques agresivos e intentos de destruirla que cualquier otro libro en la historia. Desde los Emperadores Romanos de la antigüedad como Diocleciano, a través de los dictadores comunistas y los ateos y agnósticos de los días modernos, la Biblia ha resistido y sobrevivido a todos sus agresores, y todavía es el libro más ampliamente publicado en el mundo hoy.
A través del tiempo, los escépticos han considerado a la Biblia como mitológica, pero la arqueología la ha establecido como histórica. Los oponentes han atacado su enseñanza como primitiva y anticuada, pero sus conceptos morales y legales, y enseñanzas, han tenido una influencia positiva en sociedades y culturas en todo el mundo. Continúa siendo atacada por la ciencia, la psicología y los movimientos políticos, no obstante permanece tan veraz y relevante hoy, al igual que desde cuando fue escrita. Este es un libro que ha transformado innumerables vidas y culturas a través de los últimos dos mil años. Por mucho que sus oponentes traten de atacar, destruir o desacreditarla, la Biblia permanece tan fuerte, tan real, y tan relevante como lo fue antes, aún después de los ataques. La precisión con la que ha sido preservada a pesar de cada intento de alterarla, atacarla o destruirla, es un claro testimonio del hecho de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios. No debería sorprendernos que por muy atacada que sea la Biblia, ésta siempre aparece igual y ha salido ilesa. Después de todo, Jesús dijo, “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Marcos 13:31). Después de mirar la evidencia, uno puede decir sin duda que “Sí, la Biblia es realmente la Palabra de Dios.”
El hecho de que Dios nos dio la Biblia, es una evidencia e ilustración de Su amor por nosotros. El término “revelación” simplemente significa que Dios comunicó a la humanidad cómo es El y cómo podemos tener una correcta relación con El. Estas son cosas que no podríamos haber conocido si Dios divinamente, no nos lo hubiera revelado por medio de la Biblia. Aunque la revelación de Dios mismo en la Biblia fue dada progresivamente por sobre los 1500 años aproximadamente, siempre ha contenido cualquier cosa que el hombre ha necesitado para conocer acerca de Dios, a fin de tener una correcta relación con El. Si la Biblia es realmente la Palabra de Dios, entonces esta es la última autoridad para todos los asuntos de fe, práctica religiosa y moral.
La pregunta que debemos hacernos es, ¿cómo podemos saber que la Biblia es la Palabra de Dios y no solamente un buen libro? ¿Qué es excepcional acerca de la Biblia que se destaca de todos los otros libros religiosos alguna vez escritos? ¿Hay alguna evidencia de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios? Este es el tipo de preguntas que deben ser consideradas si vamos a examinar seriamente la demanda bíblica de que la Biblia es la Palabra misma de Dios, divinamente inspirada, y totalmente suficiente para todos estos asuntos de fe y práctica.
No puede haber duda acerca del hecho de que la Biblia demanda ser la Palabra misma de Dios. Esto se lo ve claramente en versículos como 2 de Timoteo 3:15-17, el cual dice, “…y que desde las niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”
A fin de contestar estas preguntas, debemos mirar tanto a las evidencias internas, como a las externas, que muestran que la Biblia en realidad es la Palabra de Dios. Las evidencias internas son aquellas cosas internas de la Biblia misma, que testifican de su origen divino. Una de las primeras evidencias internas, de que la Biblia es en realidad la Palabra de Dios, se la ve en su unidad. Aún cuando en realidad son sesenta y seis libros individuales, escritos en tres continentes, en tres diferentes idiomas, en un período aproximado de sobre los 1,500 años, por más de 40 autores (que vinieron de muchos caminos diversos), la Biblia permanece como un libro unificado de principio a fin, sin contradicción. Esta unidad es única a diferencia de los otros libros, y es una evidencia del origen divino de las palabras, mientras Dios movió a los hombres de tal manera, que registraron Sus palabras mismas.
Otra de las evidencias internas que indican que la Biblia es realmente la Palabra de Dios se la ve en las profecías detalladas, contenidas en el interior de sus páginas. La Biblia contiene cientos de profecías detalladas, referentes al futuro de naciones particulares incluyendo Israel, al futuro de ciertas ciudades, al futuro de la humanidad, y a la venida de Uno que sería el Mesías, el Salvador de no solamente Israel, sino de todo el que creyera en El. A diferencia de las profecías encontradas en otros libros religiosos o aquellas dadas por Nostradamus, las profecías bíblicas son extremadamente detalladas y nunca han dejado de hacerse realidad. Sólo en el Antiguo Testamento, hay sobre trescientas profecías referentes a Jesucristo. No solamente que fue profetizado dónde nacería y de qué familia vendría, sino también cómo moriría y que resucitaría al tercer día. Simplemente no hay un camino lógico para explicar las profecías cumplidas en la Biblia sino por origen divino. No hay otro libro religioso con el alcance o tipo de profecía de predicción que tiene la Biblia.
Una tercera evidencia interna del origen divino de la Biblia se ve en su autoridad y poder únicos. Mientras esta evidencia es más subjetiva que las dos primeras evidencias internas, ésta no es un testimonio menos poderoso del origen divino de la Biblia. A diferencia de cualquier otro libro alguna vez escrito, la Biblia tiene una autoridad única. Esta autoridad y poder son mejor vistos de manera que innumerables vidas han sido transformadas al leer la Biblia. Los adictos a las drogas han sido curados gracias a ella, homosexuales han sido liberados por ella, abandonados y haraganes han sido transformados por ella, criminales empedernidos, reformados por ella, pecadores son reprendidos por ella, y el odio se ha convertido en amor al leerla. La Biblia posee un poder dinámico y transformador que es posible solamente a causa de la verdadera Palabra de Dios.
Además de la evidencia interna de que la Biblia es en realidad la Palabra de Dios, también hay evidencias externas que indican que la Biblia es en realidad la Palabra de Dios. Una de aquellas evidencias es la historicidad de la Biblia. Ya que la Biblia detalla eventos históricos, su veracidad y precisión son sujetos de verificación como cualquier otra documentación histórica. A través de evidencias arqueológicas y otros documentos escritos, las descripciones históricas de la Biblia han sido probadas una y otra vez, para que sea exacta y verdadera. De hecho, toda la evidencia arqueológica y manuscrita que apoyan a la Biblia, hacen de ésta el mejor libro documentado del mundo antiguo. El hecho de que la Biblia registra con exactitud y verdad eventos históricamente verificables, es una gran indicación de su veracidad al tratar con temas religiosos y doctrinas, y ayuda a corroborar su demanda de que ésta es, la Palabra de Dios misma
Otra evidencia externa de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios es la integridad de los autores humanos. Como mencioné antes, Dios usó al hombre desde muchos caminos diversos para registrar Sus Palabras para nosotros. Al estudiar las vidas de estos hombres, no hay una buena razón para creer que ellos no fueron hombres honestos y sinceros. Al examinar sus vidas y el hecho de que estuvieron dispuestos a morir (a menudo muertes atroces) por lo que creían, rápidamente se vuelve claro que estos hombres ordinarios, no obstante honestos, realmente creyeron que Dios les había hablado. Los hombres que escribieron el Nuevo Testamento y muchos otros cientos de creyentes (1 Corintios 15:6) conocían la verdad de su mensaje porque habían visto y pasado tiempo con Jesucristo luego de que resucitó de los muertos. La transformación de ver al Cristo resucitado tuvo un impacto tremendo sobre estos hombres. Ellos pasaron de esconderse por el temor, a estar dispuestos a morir por el mensaje que Dios les había revelado. Sus vidas y muertes testifican el hecho de que la Biblia realmente es la Palabra de Dios.
Una evidencia externa final de que la Biblia realmente es la Palabra de Dios es la indestructibilidad de la Biblia. A causa de su importancia y su demanda de ser la Palabra misma de Dios, la Biblia ha sufrido más ataques agresivos e intentos de destruirla que cualquier otro libro en la historia. Desde los Emperadores Romanos de la antigüedad como Diocleciano, a través de los dictadores comunistas y los ateos y agnósticos de los días modernos, la Biblia ha resistido y sobrevivido a todos sus agresores, y todavía es el libro más ampliamente publicado en el mundo hoy.
A través del tiempo, los escépticos han considerado a la Biblia como mitológica, pero la arqueología la ha establecido como histórica. Los oponentes han atacado su enseñanza como primitiva y anticuada, pero sus conceptos morales y legales, y enseñanzas, han tenido una influencia positiva en sociedades y culturas en todo el mundo. Continúa siendo atacada por la ciencia, la psicología y los movimientos políticos, no obstante permanece tan veraz y relevante hoy, al igual que desde cuando fue escrita. Este es un libro que ha transformado innumerables vidas y culturas a través de los últimos dos mil años. Por mucho que sus oponentes traten de atacar, destruir o desacreditarla, la Biblia permanece tan fuerte, tan real, y tan relevante como lo fue antes, aún después de los ataques. La precisión con la que ha sido preservada a pesar de cada intento de alterarla, atacarla o destruirla, es un claro testimonio del hecho de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios. No debería sorprendernos que por muy atacada que sea la Biblia, ésta siempre aparece igual y ha salido ilesa. Después de todo, Jesús dijo, “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Marcos 13:31). Después de mirar la evidencia, uno puede decir sin duda que “Sí, la Biblia es realmente la Palabra de Dios.”