Masonería y Satanismo
La primer organización satánica conocida del mundo moderno fue el Club del Fuego Infernal (Hellfire Club). Fundado en 1746 por el noble británico y Francmasón
Sir Francis Darshwood (quien fue parlamentario por 20 años, canciller y
tesorero real del gobierno británico del rey Jorge III). También se le
llamó "Los Monjes de Medmenham", "la Orden de los Caballeros de West
Wycombe" y "los Frailes de San Francis de Wycombe". Pero destaca por los
importantes militantes que tuvo, entre ellos, el hijo del Arzobispo de
Cantembury, un Primer Ministro de Gran Bretaña, y según algunos, incluso
fueron miembros Benjamín Franklin y Horace Walpole (pero son rumores).
Su fundador, Darshwood, fue gran amigo del príncipe Carlos I (quien fue
masón, rosacruz y neo-templario). Darshwood sentía un profundo odio por
el cristianismo, y organizó en la Abadía de Wycombe, una serie de Misas
Negras, que escandalizaron a muchos. Se creía que realizaban orgías
entre hombres y mujeres (todos aristócratas) y que finalmente,
realizaban sacrificios de animales y ritos satánicos sobre el cuerpo
desnudo de algunas feligresas.
Los rituales se mantenían guardados celosamente entre los miembros del
Club, eso sí, los escándalos sexuales que rodearon la organización
fueron muy connotados.
Tras la muerte de Darshwood en 1781 (y su funeral ritual en la Abadía),
se cree que se extinguió la secta. El padre de la Wicca, el masón Gerald
Gardner, mostró interés en esta organización y en la figura de
Darshwood. Decía que los ritos del Hellfire Club eran ritos paganos para
él muy interesantes. Esto es posible, pues los ritos paganos y
satánicos son virtualmente idénticos en casi todo.
¿Por qué habría un francmasón de fundar una secta satánica como el
Hellfire Club? Pues lógicamente, porque la Masonería es en si misma una
secta satánica. Según el mito de cómo se fundó la Masonería, el Rey
Salomón encomendó al arquitecto de Tiro, Hiram Abiff, la creación del
Templo de Jerusalén. En medio de la obra, en sueños, a Hiram se le
apareció Tubalcaín, el descendiente directo de Caín. Quien, según la
leyenda masónica, era resultado de la copulación entre Satán y Eva a la
sombra del Árbol de la Vida. Así, Tubalcaín fue informado que él era
también descendiente de Caín y por ende de Lucifer. Caín fue un gran
constructor (la Biblia dice que construyó una ciudad tras ser expulsado
del paraíso), y eso es parte de la fijación masónica con la
construcción. Hiram Abiff se convierte en el primer Gran Maestro de la
Masonería (siendo hijo de una viuda de la tribu de Neftalí se llama a
todos los Maestros Masones hijos de la viuda, pues supuestamente
encarnan el espíritu de Hiram Abiff).
Según esta doctrina luciferina, Lucifer es un dios del bien, dador de
luz y sabiduría, que entregó el conocimiento al hombre en el Árbol de la
Vida, del Edén (por eso, la satánica Cábala considera sagrado este
árbol). Los masones, rosacruces, teósofos, Aurora Dorada, algunos
wiccanos particularmente de la Stregheria, y los satanistas en general
comparten esta teoría de adoración a Lucifer/Satán, a quien denominan el
dios de la Luz, el fuego y el espíritu, contra el dios Jehová, malvado
dios opresor, dios de la Oscuridad, la tierra y la materia. Según ellos,
Lucifer y su religión dominaba en todas las naciones menos la nación
judía (algo cierto), y que cuando el cristianismo se impuso, el culto a
Jehová reemplazó el de Lucifer en todo Occidente, salvo por el
surgimiento de grupos luciferinos como los templarios, rosacruces,
masones, neopaganos, etc.
Mientras que, en Oriente, el culto a Lucifer perduró ininterrumpidamente
y es aún mayoritario (en los países budistas, la India hindú y el Japón
pagano). Esto es verdad. Las doctrinas paganas del hinduismo, del
budismo, del shintoísmo japonés y del paganismo chino son doctrinas
satánicas fundadas por Lucifer.
Todas las ramas de la Masonería como hemos comprobado (Ku Klux Klan,
Nazismo-Thulismo, Teosofía, Aurora Dorada, Wicca, Thelema de Crowley,
Sociedad Skull&Bones, etc.) son adoradoras de Lucifer.
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